Nuevo Inicio Con Dios - Casa de Adoración 24/7 | Facebook

martes, 16 de febrero de 2010

CÓMO SER PERSONAS IMPOSIBLES DE OFENDER



Por Francis Frangipane - www.frangipane.org

"Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne." Ezequiel 36:26

Dios tiene un nuevo corazón nuevo para nosotros que no puede ofenderse, un corazón "inofendible". Amados, no es una opción ni un lujo poseer un corazón incapaz de ofenderse, no se trata de algo insignificante. Consideremos esto: Jesús nos advirtió que, al acercarnos al final del siglo, la mayor parte de la gente estará tan ofendida que se apartará de la fe. Escuchen con atención a Su advertencia:

"Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán… y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará." Mateo 24:10-12, RV

"Muchos" se aborrecerán, el amor de "muchos" se enfriará. Mi oración es que oigamos estas palabras con un temor santo.

LOS PELIGROS DE GUARDAR RENCOR

Cuando permitimos que permanezca un rencor en nuestros corazones, se producen graves consecuencias espirituales. En el versículo mencionado anteriormente, Jesucristo enumeró tres resultados peligrosos: la traición, el odio y el amor frío. Cuando le guardamos rencor a alguien, aun si se trata de una persona que nos importa mucho, debemos ir a decírselo. De otro modo, comenzamos a traicionar esa relación y hablamos maliciosamente a sus espaldas, exponiendo sus debilidades y sus pecados. Tal vez disimulemos nuestra traición diciendo que sólo queremos que nos den consejo, pero al mirar atrás vemos que hemos hablado negativamente a demasiadas personas. Nuestro verdadero objetivo no era obtener ayuda espiritual para nosotros, sino vengarnos de aquel que nos había ofendido. ¿Acaso no esto una manifestación del odio? Para un alma ofendida, el amor frío, la traición y el odio se acompañan mutuamente.

La gente no suele tropezar sobre rocas grandes, sino que tropiezan con piedras, con cosas relativamente pequeñas. Tal vez sea que la personalidad de alguien en autoridad nos molesta y somos rápidos en ofendernos. O un amigo o familiar no llega a cumplir nuestras expectativas, y nuestra alma se ofende. Amados, si hemos de "aguantar hasta el final", debemos confrontar las cosas que nos molestan.

Cuando Jesús nos avisa de que necesitamos resistir, lo que quiere decir es que empezar la carrera es más fácil que acabarla. Entre hoy y el día en que mueras, habrá importantes momentos de ofensa que tendrás que vencer. Tal vez estés ahora en un momento como ese. No ignores el riesgo de guardar un rencor o una ofensa.

Nadie planea apartarse del Señor, no hay persona que diga "Hoy creo que voy a intentar endurecer y enfriar mi corazón". Estas cosas entran en nuestras almas furtivamente y sólo un ingenuo puede suponer que no le puede ocurrir a él. Conozco a muchas personas que siempre se están ofendiendo por una cosas u otra. En lugar de tratar con las ofensas, esta gente las carga hasta que el peso inmoviliza su caminar con Dios. Tal vez hoy te vaya bien en las cosas, pero te garantizo que mañana ocurrirá algo que inevitablemente te defraudará o te herirá, te golpeará alguna injusticia, exigiendo que te vengues en la carne.

LA RAÍZ DE LA OFENSA

Una ofensa puede atacarnos en nuestras virtudes o nuestros pecados, en nuestros valores o en nuestro amor propio. Puede penetrar y herir cualquier parte del alma, ya sea buena o mala. Una vez presenté una serie de mensajes acerca del chisme. Muchas personas vieron su pecado y se arrepintieron, pero un grupo cerrado de chismosos se ofendieron mucho y al final abandonaron la iglesia. Cuando el Espíritu Santo expone el pecado en un alma, si rechazamos la oportunidad de arrepentirnos, muchas veces nos ofendemos con la persona que dio la enseñanza. En lugar de humillar nuestros corazones, nos indignamos con el pastor o los maestros de la iglesia. En realidad, la mayoría de las veces, yo no tengo ni idea de quien específicamente necesita oír lo que estoy enseñando, pero Dios sí lo sabe.

Pablo le dijo a Timoteo que "redarguyera, reprendiera y exhortara" (ver 2 Timoteo 4:2). No le dijo: "exhorta, exhorta, exhorta", pero lo que recibimos en la mayoría de las iglesias es exhortación. Sin duda necesitamos recibir ánimos, pero, amados, hay también tiempos en que necesitamos que nos redarguyan y nos reprendan. Hoy en día hay muchos predicadores que temen proclamar la verdad, por miedo a que la gente reaccione mal y deje la iglesia. Al final lo que resulta es una iglesia de gente que se ofende con facilidad y no puede superar su incapacidad de recibir corrección.

La gente no cambia con solamente exhortación. Todos tenemos cosas que tienen que ser confrontadas y disciplinadas. El pastor que se niega a disciplinar y corregir a los que están en pecado está en desobediencia hacia Dios. No es capaz de guiar la gente a ningún cambio realmente transformador, ellos no van a "resistir hasta el final" si no los han corregido (ver Mateo 24).

Debemos ser personas que digan: "Señor, enséñame lo que debe cambiar en mí". Estoy hablando de madurez. El necio menosprecia el consejo de su padre; mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente (ver Proverbios 15:5).

OFENSA PERSONAL

Una ofensa puede herir nuestro amor propio cuando no nos reconocen por nuestras buenas obras o nuestro ministerio. Esto nos ocurrió hace mucho tiempo en California, a mi esposa y a mí. Éramos pastores jóvenes en una conferencia en la que el líder principal decidió saludar personalmente a cada ministro y esposa. Saludó a la pareja a nuestra derecha y entonces se giró hacia su ayudante para hacer una pregunta. Cuando regresó un momento más tarde, pasó de largo de nosotros, siguiendo con la pareja a nuestra izquierda.

Todos los que nos rodeaban vieron que habían pasado por encima de nosotros. Estábamos avergonzados y ofendidos. Pero mi esposa observó sabiamente que podíamos dejar que esto nos hiciera daño o lo podíamos ver como una inversión de sensibilidad hacia los sentimientos de los demás. La ofensa nos enseñó cómo se sienten los demás cuando los ignoran. ¿Lo ven? Hay que hacer que esta ofensa se convierta en una oportunidad de ser más como Cristo.

Las oportunidades para ofendernos y guardar rencor son prácticamente infinitas. De hecho, recibimos la oportunidad diaria de que algo nos ofenda o de poseer un corazón incapaz de ser ofendido. La promesa del Señor es que Él nos ha dado un corazón nuevo: un corazón tierno, sensible, que puede llenarse de Su espíritu y tener abundancia de Su amor.

Señor, perdóname por dejarme ofender tan fácilmente y por guardar rencor. Padre, mi corazón es necio y débil. Concédeme el corazón " inofendible" de Jesucristo. Amén.

ANÉCDOTA:

El Profe
Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.
Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado.

El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:
Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, ¿lo recibes?

El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.
Por supuesto que no - contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

Bueno, - prosiguió el profesor -, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

No entiendo a qué se refiere. - dijo el alumno, confundido.

Muy sencillo, - replicó el profesor -, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

Muchacho, - concluyó el profesor en tono gentil -, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa.
Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que decidas cambiarlo.
Si te ofrecen envidia, rabia e insultos y decides no aceptarlos, continuarán perteneciendo a quién los llevaba consigo.

Es tan grande la libertad que nos da Dios que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.

¿Qué escogiste tú?

Proverbios 12:18
Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: Mas la lengua de los sabios es medicina

Eclesiastés 10:12
Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.

Proverbios 10:19
En las muchas palabras no falta pecado: Mas el que refrena sus labios es prudente.
Proverbios 12:6
Las palabras de los impíos son para acechar la sangre: Mas la boca de los rectos los librará

Proverbios 22:17
Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, Y pon tu corazón á mi sabiduría

En el amor de Cristo
FAMILIA RUEDA ARDILA

Entradas Populares

Archivo del blog