
Hay una campaña publicitaria que se lleva a cabo en este tiempo en la ciudad de Las Vegas, que dice: "TODO LO QUE SUCEDE EN LAS VEGAS, SE QUEDA EN LA VEGAS" - ¿Hasta que punto tienes que estar aburrido de la vida y sin propósito para necesitar irte a algún sitio alejado y hacer cosas sobre las que no quieres que nadie se entere a fin de pasarla bien?
Los seres humanos podemos comportarnos por:
INSTINTO ANIMAL: Satisfaciendo las necesidades biológicas, cruda y primitivamente, por instinto, sin ningún plano superior, sin ninguna causa más noble, sin un propósito trascendente. Pura biología, PUNTO. Este tipo de personas se sueltan, echan sus inhibiciones al viento y se entregan a cualquier tipo de deseo, ansia vehemente o impulso instintivo que LOS DOMINE.
¿Acaso somos solo la suma de nuestras urgencias instintivas? ¿Podemos vivir un propósito más alto que el de simplemente satisfacer nuestros instintos? El apóstol Pablo nos enseña que el ser humano no es simplemente una colección de instintos y necesidades sino un ser en el que MORA DIOS.
1Co 6:13 (BLS)
También dicen: "La comida es para el estómago, y el estómago es para la comida". ¡Claro que sí! Pero Dios va a destruir las dos cosas. En cambio, el cuerpo no es para que lo usemos en relaciones sexuales prohibidas. Al contrario, debemos usarlo para servir al Señor, pues nuestro cuerpo es de él.
Nuestra sociedad ha PERDIDO LA ESPERANZA porque vivimos bajo la premisa de que nuestros jóvenes lo van a hacer de todos modos pero debemos derribar ese concepto porque ¿Acaso somos todos nosotros simplemente animales?
INSTINTO ANGELICAL:
Del mismo modo en que podemos desviarnos hacia el impulso animal, también podemos virar hacia el impulso angélico. Y lo uno es tan destructivo como lo otro. Si el impulso animal implica ceder y permitir que nuestras ansias nos gobiernen, el impulso angélico es justamente lo opuesto. Constituye la negación de lo físico, e implica no reconocer que la sexualidad resulta central a lo que hace nuestra humanidad.
Negar, tragarse las cosas y reprimirse son conductas que nunca dan resultado porque no se reconoce algo que resulta central al hecho del ser humano. Puede que finjamos ser ángeles, pero no lo somos. No se trata de no sentir o de apagar la sexualidad pero no podemos fingir que somos ángeles.
Ni Ángeles ni Animales. (Dos extremos del espectro)
Dios creó a los animales antes que al ser humano. Y los seres humanos fueron creados de manera significativa: A imagen y semejanza de Dios. Tenemos en nosotros una dimensión espiritual y los animales NO.
¿Alguna vez viste a un perro preocupado porque su vida no parece tener rumbo?
¿Observaste reflexionar a un gato?
¿O a un caballo que siente que su vida carece de enfoque?
Los animales tienen un cuerpo físico pero no están dotados de espíritu.
Un ángel es un ser con espíritu pero sin cuerpo. Cuando negamos la dimensión espiritual de nuestra existencia, acabamos viviendo como animales. Y cuando negamos la dimensión física y sexual de nuestra existencia, acabamos viviendo como ángeles. Y ambas maneras resultan destructivas porque Dios nos hizo SERES HUMANOS.
La religión crea un problema considerable porque cada vez que las aguas sobre estos temas se vuelven ligeramente turbias, cada vez que algo produce tensión, simplemente evita dicha cuestión en lugar de hacer frente a la ambigüedad y la falta de claridad:
1Ti 4:1 El Espíritu Santo ha dicho claramente que en los últimos tiempos algunas personas dejarán de confiar en Dios. Serán engañadas por espíritus mentirosos y obedecerán enseñanzas de demonios.
1Ti 4:2 Le harán caso a gente hipócrita y mentirosa, incapaz de sentir vergüenza de nada.
1Ti 4:3 Esa gente prohíbe casarse y comer ciertos alimentos. Pero Dios creó todos los alimentos para que nosotros los comamos y le demos las gracias por ellos. Los creó para todos los que confiamos en él y conocemos la verdad.
Pablo señala un punto brillante: Establece una distinción entre la bondad inherente a algo y el abuso que se puede cometer con respecto a ello.
Consideremos por ejemplo un extremo del espectro: Hace poco una reportera entrevistó a Hugh Hefner, el fundador del imperio Playboy, debido a que está escribiendo un libro. Realizaron esta entrevista en un sofá en la mansión que Playboy tiene en Los Ángeles. Al responder las preguntas referidas a su crianza, dicho hombre manifestó:
“Fui criado en un ambiente en el que el sexo solo era para la procreación y el resto constituía un pecado” En esencia ¿qué es lo que dijo? Que había sido criado por padres que pretendían ser ángeles.
Más adelante en la entrevista añadió: “Nuestra familia era prohibicionista, puritana en un sentido muy real…Nunca nos abrazábamos. No había abrazos ni besos en mi familia. Hubo un momento en que mi madre, transcurridos muchos años, me pidió perdón por no haber sido capaz de mostrarme afecto. Por supuesto que así me criaron. A lo cual le respondí: “Mamá, no pudiste haberlo hecho mejor. Y fueron esas cosas que no pudiste hacer las que tomaron un rumbo que me cambió la vida y cambió también al mundo”.
A este hombre se le había negado algo central en cuanto a lo que implica SER HUMANO: “El Afecto”. Así que el resto de su vida se convirtió en una travesía hacia el otro extremo del espectro.
Cuando un padre, una iglesia o una escuela pintan el sexo como una cosa horrible, sucia y perteneciente al lado oscuro, ¿A qué inducen a los niños? ¡Por supuesto, a que tengan relaciones sexuales!
Vivir como los ángeles puede resultar tan destructivo como vivir a semejanza de los animales.
Debemos hablar de todo lo que experimentamos o sentimos. Reprimirlo, tragárnoslo o rehusar reconocerlo nunca da resultado. Se con un amigo, un grupo de pares, un sacerdote, un pastor o un consejero, tenemos que permitir que salga. No estás solo. Sea cual fuere tu lucha interior, sean cuales fueren tus preguntas, no estás solo. No importa cuán oscuro te parezca o la vergüenza, la debilidad o los remordimientos que lo rodeen, no estás solo.
Algunos dicen que la lucha tiene que ver con el “eros”, que es de donde proviene la palabra erótico. Otros lo definen a través de la testosterona y culpan a las hormonas. Los griegos lo llamaban la locura de los dioses. La verdad es que estamos atestados de energía sexual. Así se nos hizo. Experimentamos anhelos, deseos, ansias y tentaciones que fácilmente podrían consumirnos y hacer que nos sintamos impotentes. Tenemos que hablar con respecto a lo que hacemos con esas fuerzas que corren con furia por nuestro interior. Tenemos que permitir que salga o comenzaremos a morir por dentro.
Algunas de las palabras más reconfortantes del universo son “A MI TAMBIÉN”. Ese es el momento en que descubrimos que nuestra lucha es también la de los otros, que no estamos solos, y que otros también han transitado por el mismo camino.
TOHU VA VOHU
En el principio, en el génesis, los ángeles y los animales fueron creados antes que los seres humanos. Nos dice el primer capítulo de la Biblia que Dios creó todo eso a partir del caos. La tierra era un caos total, y Dios puso orden en él. La expresión hebrea para señalar ese estado de desorden y vacío es TOHU VA VOHU.
Algunos la traducen como “salvaje y desolado”. Cada cosa que Dios iba creando y poniendo en movimiento constituía un paso, un progreso en cuanto a apartarse del caos y el desorden para encaminarse hacia el orden y la armonía. Por lo tanto, las primeras cosas que Dios les mandó hacer a esas personas tenían que ver con la continuación de dicho ordenamiento, del cuidado de las cosas y de la progresión permanente que los alejara del caos.
La intención de Dios al crear a esas personas era que aquellas continuaran la labor de creación del mundo, saliendo del caos, del desierto, de la desolación y el desorden para marchar hacia el orden, la armonía y el bien.
Como seres humanos tomamos parte a través de nuestras acciones, en la creación permanente que ocurre en el mundo. La cuestión es: ¿Qué clase de mundo vamos a crear? Vamos a conducir al mundo en alguna dirección. La pregunta es ¿Hacia donde?
En el poema sobre la creación con que comienza la Biblia, notamos que la gente fue creada después que los animales. Y por el resto de las escrituras sabemos también que las personas fueron creadas después que los ángeles. El orden aquí resulta significativo. La forma en que se mueve la creación es para alejarse del TOHU VA VOHU y avanzar hacia una armonía cada vez mayor, hacia el orden y la belleza.
Los ángeles estuvieron aquí antes que nosotros.
Los animales estuvieron aquí antes que nosotros.
Cuando actuamos como ángeles o animales, lo estamos haciendo como seres que fueron creados antes que nosotros. Retrocedemos en el proceso de creación. Tomamos un rumbo equivocado. Marchamos hacia atrás, hacia el caos y el desorden en lugar de alejarnos de los mismos.
Nada que incluya el sexo existe en independencia y desconexión de todo lo que lo rodea. La manera en que actuamos determina la clase de mundo que creamos.
La manera en que vivimos importa, porque Dios nos ha hecho humanos.
Lo que significa que no somos ángeles.
Y que no somos animales.
NOTAS FINALES:
Ser plenamente humanos es nuestra tarea: Pensar, sentir, reír, hacer arreglos, crear, relacionarnos, diseñar, alimentarnos, responder, reaccionar, examinar, explorar, meditar, actuar, hacer largas listas de verbos, llamar, hablar, compartir, dudar acerca de algo, enseñar, aprender, saltar de un trampolín, suspirar, celebrar, danzar y volverme hacia otra persona para decirle, todo esto es vivir.
Puedes crear tu propia lista dado que sabes que cosas te hacen sentir vivo, que alimenta tu alma, que te recuerda que la meta es ser plenamente humano. ¿Qué has anotado en esa lista?
He escuchado a algunos decir: “Solo soy humano”, como si fuera algo malo. Pero el ser humano no es algo malo, es bueno. Es lo que Dios planeó. ¿Cómo podríamos ser cualquier otra cosa? La cuestión no es intentar escapar a nuestra humanidad para poder transformarnos en algo o en alguien distinto. El problema son todas las cosas que nos impiden ser plenamente humanos.
Cuando una persona dice: “Solo soy humano”, quizá tenga la intención de decir: “Tengo el hábito de tomar decisiones que me inhiben de ser completamente humano”. Esta constituye una lucha fundamental en todos nosotros, y se remonta al jardín del Edén. La tentación fue, y sigue siendo, cambiar nuestra plena humanidad por otra cosa.
Blaise Pascal dijo: "El hombre no es un ángel ni una bestia" (Pensees - Londres 1960)

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